Se acerca el fin de semana... y se pone a llover. He visto el parte meteorológico y anuncia chubascos durante todo el fin de semana. ¡Esto es indignante!, y yo, ¿cuando patino?. Los más osados pensarán ¿y que más da?, a patinar sea dicho. Si, pero uno ha de mirar un poco por la integridad suya y de las personas que le rodean. Me explico. Si ya de por sí es difícil patinar cerca de Manu (jejeje), imagina patinar cerca de él y lloviendo. Es más seguro hacer culo-esquí por la ladera Norte del Everest.
Esperemos que el tiempo sea benévolo y que nos deje un rato para seguir practicando. Todo sea por poder sacar a patinar otro rato a Alberto (que sabemos que te ha gustado, pillín, no nos lo niegues), y porque a la Ire se le pase el dolor tobillar y pueda darnos unas lecciones de patín, o porque Noe se anime antes de los exámenes a darse unas frenéticas vueltas con nosotros. Todo sea por pasar un buen rato, que es de lo que se trata.
Nos vemos.
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