Septiembre, día dos. Primer día de trabajo post-vacacional y hasta los mismísimos. Quedan 365 días para que lleguen mis próximas vacaciones de verano, y ya espero ansioso.
Este parón veraniego no ha estado exento de patines. Han sido pocos los momentos patinísticos, pero de buena calidad. Hemos ampliado fronteras. Hemos llevado nuestro arte sobre ruedas hasta el minmísimo Ferrol del caudillo-que-ya-no-lo-es. Buen paseo ¿maritimo?, por la malata. Una buena pista, aunque de escaso recorrido, pero más que suficiente para nosotros. Lamentablemente el documento gráfico que lo prueba brilla por su ausencia, al olvidarnos de las pilas de la camara en reiteradas ocasiones.
El parking del sexto pino tampoco está mal para ir cogiendo soltura, aunque te puede dar algun susto que otro, eso, sin contar con la tentación en forma de ración de pulpo o de tortillaca que te puedes doblar en el susodicho sexto pino.
Bueno, me piro, seguiremos informando.
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